Está que arde

martes, 28 de junio de 2011

Es 25 de junio en Alicante. A las 12 de la noche, los fuegos artificiales marcan el inicio del fin de la fiesta. Desde la arena de la playa del Postiguet, desde una tabla de surf en el mar o desde un barquito en la bahía, cualquier lugar es bueno para despedir una semana de fiesta marcada por el fuego, un fuego que arde pero no quema. Los alicantinos se manejan entre el fuego sin miedo; no les queda otra: sin llama no hay hogueras.

En Alicante las Hogueras se preparan durante todo el año. Cada barrio se agrupa para preparar su hoguera, que se convierte en el nexo de unión de los convecinos. El trabajo del año explota en la semana de fiestas: alzan su obra, preparan su racó con verbenas a diario, y se disfrazan temáticamente para lucir sus originales trajes en el desfile que abre la semana.

Alicante se transforma en su fiesta mayor. Las calles se cortan, y en cada esquina se levanta una o varias figuras de corcho y madera, que no se llaman fallas, aunque se parezcan; se llaman hogueras. Las hogueras son críticas, satíricas o simplemente bonitas, hay por toda la ciudad y son una muestra de arte efímero con apenas 5 días de vida: el día 24 de junio por la noche, estos armatostes son quemados, es la noche de la Cremá, ante la atónita mirada de quien queda hipnotizado por las llamas. Pero como dije antes, es un fuego que no quema: ahí están los bomberos, prestos para solucionar cualquier problema y mojar en los asistentes en lo conocido como la Bañá.

Los días en Hogueras son largos, pues duran hasta la noche. Cuando el sol cae, la ciudad vuelve a salir a las calles desiertas de coches para disfrutar de la música y la fiesta en las barracas. La ciudad no descansa, pues la celebración empieza a las dos de la tarde, con la Mascletá, un espectáculo pirotécnico de 7 minutos impresionante, cuya traca final en el corazón de la Plaza de Luceros hace vibrar el suelo y el cuerpo de todos los asistentes. Buen trabajo, señor pirotecnic.



La fiesta sigue, con el desfile de trajes regionales y la tradicional ofrenda de flores a la Virgen frente a la Concatedral de San Nicolás. Y así, un día tras otro, en una ciudad que arde, en la que andar y pasear es un reto para evitar los molestos petardos que pequeños y no tan pequeños tirar por las calles; una ciudad en la que se esquiva al fuego y se vive con él.

George, we're running out of capsules

domingo, 12 de junio de 2011

Si la señora Clooney reprendiese a su marido porque se ha quedado sin monodosis para hacerse su Nexpresso, George no tendría más remedio que preguntarle a sus vecinos si les pudiesen dejar alguna cápsula. George podría ir a probar suerte al chalet de la izquierda donde vive Paulina Rubio; y si Pau no tuviera, seguro que en el de la derecha a Alejandro Sanz le sobraría alguna.

Así es la vida en Miami, donde en la bahía Vizcaína, entre la ciudad de Miami y Miami Beach, no han tenido reparos en construir unas serie de islas artificiales para que los famosos construyan casoplones de ensueño reservados para la élite. Unas islas por las que el mejor medio para desplazarse es el agua, montados en un barco a motor o una moto acuática fácilmente atracables en cualquiera de los puertos individuales que posee cada parcela.

El lujo llama al lujo. Y la multiplicación de chalets de famosos da lugar a configuraciones surrealistas de las viviendas. No sería extraño pues imaginar a Keanu Reeves yendo a pedir un poco de sal a su vecina Jennyfer López; o a Ricky Martin acercarse a la mansión de al lado para pedir a la difunta Celia Cruz una pieza de fruta, que Celia cogería de su peinado. En Star Island, se encuentra la casa más cara de todas: 75 millones de dólares pagó por ella el dr Frost, más conocido como el inventor de la Viagra. Seguro que su vecino Frank Sinatra acudió a él en vida alguna vez a pedirle algo que le faltase. Y lo que tiene que ser un infierno es la junta de vecinos que reúna a Sylvester Stallone, Gloria Stefan, Xuxa y Shaquille O´Neyll para discutir cuál de ellos hace más ruido en sus fiestas. O cómo Cocodrilo Dundee enseña a Estela del Carmen Banderas a manejar un boomerang en su jardín.

Aprovechando la coyuntura de tanta casa de lujo, muchos productores de cine han aprovechado estos escenarios para rodar sus películas. Las islas de los famosos han visto llegar los huevos extraterrestes de Cocoon, han acogido las sangríentas matanzas de Scarface, las persecuciones policiales de Bad Boys o las peripecias de Miércoles en La familia Addams.

Esto es la bahía de Miami. Un lugar exclusivo para que los famosos pueden interrelacionarse. Así que me voy a montar en mi moto acuática y acercarme a casa de Carmen Electra a ver si necesita algo.

Lo tuyo es puro espectáculo

domingo, 29 de mayo de 2011

Se encienden las luces, están listas las cámaras, ¡comienza la acción!. En el American Airlines Arena de Miami está a punto de comenzar uno de los mayores espectáculos del mundo. Y no exagero cuando hablo de espectáculo, pues los americanos son especialistas en convertir lo que puede ser un rutinario partido de la NBA de final de temporada entre Miami Heat y Charlotte Bobcats en un auténtico show para el disfrute del público.

Los yanquis no se andan con chiquitas. Lo quieren todo a lo grande; es por eso por lo que el soccer no termina de triunfar en suelo estadounidense: los marcadores reflejan guarismos bajos, y no cabe en cabeza americana que un 0-0 pueda significar un buen partido. Ellos quieren más, quieren acción, por eso les motiva que en baloncesto siempre se marquen más de 100 puntos.

Un partido de la NBA lo tiene todo para que el espectador no se aburra. Incluso me atrevería a decir que el juego en sí es lo de menos. Si no, no se entiende que hasta una vez bien empezado el primer cuarto, aún hubieran muchos asientos vacíos y gente entrando con perritos y pepsis tamaño XL. Es lógica esta tardanza, pues antes de entrar a las gradas el público puede entretenerse con todo tipo de tiendas, restaurantes, juegos o las típicas fotos de parque temático que te cobran 10 dólares a la salida.

Antes de empezar el juego, se sigue una parafernalia. En esta ocasión, y con la excusa de un homenaje a no se quién (el quién no es lo importante cuando se trata de enarbolar el orgullo americano), se despliega una gigantesta bandera de barras y estrellas y una voz en solitario entona el himno americano. Suficiente para poner los pelos como escarpias a un público que, de pie y con la mano en el corazón, enloquece cuando la cantante finaliza los últimos tonos. Una impresionante muestra de fervor irracional a los símbolos nacionales.



Con la gente ya animada, llega la presentación de los equipos. Otra muestra del show en el que convierten el partido. Las luces del Arena se apagan, y en los enormes videomarcadores centrales las estrellas de Miami Heat posan con trajes de marca al ritmo de Phil Collins. Más tarde, los jugadores salen al campo dándose empujones unos a otros y chocando puños ante la pasión de una grada ya entregada.



Y aún no ha comenzado el partido. El nivel baloncestístico americano es impresionante, y el juego que despliegan los Miami, con sus 3 estrellas Lebron James, Wade y Bosch levantan del asiento a cualquiera. Pero, por si el partido estuviera aburrido y el público no disfrutase, ahí está el speaker para evitarlo. Un speaker que no tiene reparos en pedir a los espectadores que abucheen al rival cuando lanzan tiros libres, que pincha música durante las jugadas del partidos, que anuncia en inglés y en español cuando quedan dos minutos para que acaben los cuartos, o que si ve que un jugador de Miami va a hacer un mate no duda en poner la musiquita esa de Ryanair de cuando aterrizan a su hora.



A lo que hay que sumar las cheerleaders, que a parte de bailar lanzan camisetas a los espectadores que más muevan el esqueleto en las gradas; los concursos de encestar pelotas en chisteras en el descanso; los monitores que muestran al público aplaudiendo con las típicas manos gigantes; o una especie de regidores que animan con carteles de Applause or Let´s go Heats que entregan a la gente para que los enseñe.

Un partido de la NBA es más que un partido. Es un puro espectáculo. Y, ahora que los Miami Heat han llegado a la final, en el Arena lo será mucho más. The show must go on!

Conducción en Miami

lunes, 2 de mayo de 2011

En los años 80, la millonaria audiencia de la serie Corrupción en Miami permitió al gran público conocer a bordo de un Ferrari las calles de South Beach. Veinte años después, Miami vuelve a ser el escenario de carreras de Ferraris, Chevrolets y BMWs en 2 Fast 2 Furious. El lujo gusta en Miami. Es sin duda significativo que nada más salir del aeropuerto, lo primero que vea sea una limusina aparcada en Llegadas. Los coches y motos más llamativos posturean por la ciudad, y gorrillas con esmóquin aguardan en la puerta de restaurantes o edificios para coger las llaves y aparcar el vehículo a cambio de una obligatoria propina (son los conocidos como Valet parking, autorizados cobradores del impuesto revolucionario de aparcar tu coche).

Pero la realidad es bien distinta a la ficción. Paul Walker tendría bastante complicado pegar acelerones en la cuadrícula perfecta que forman las calles y avenidas de Miami. Los límites de velocidad están claramente marcados a 30 m/h, cifra que se reduce a la mitad si mientras conduces lo hace a tu lado el clásico autobús escolar amarillo que lleva a Bart Simpson al colegio. Pasarse del límite está considerado una falta muy grave; es más, si conduces rápido y hay obreros trabajando en la calle, la multa se dobla. Y dentro de esta moral americana de hay que hacerlo todo bien, los policías, si te pillan, te sueltan un discurso paternalista sobre lo importante de respetar las normas. "Drive safe".

Sin embargo, esta moral yanqui sobre el buen conducir entra en contradicción si analizamos algunas costumbres que están legalmente permitidas. En Florida, los coches no pasan ningún tipo de ITV y los motoristas pueden circular sin el casco. No se hacen controles de alcoholemia porque presuponen que nadie bebe si va a conducir; pero eso sí, si tienes un accidente y das positivo en la prueba, te tratan como un criminal: te esposan y te llevan a la cárcel. Lo más curioso de todo es que puedes hablar por el móvil o mandar SMSs al volante, o que los niños cuando cumplen 15 años pueden sacarse el carnet si justifican que el uso del vehículo será para ir a trabajar.

Son las contradicciones de un país que vive por y para el coche. Vale que el sistema calles/avenidas y el modo de vida en chalet individual hace que las distancias sean enormes. Pero es que en USA coger el autobús está visto como de pobres, e incluso se ve mal que la gente vaya andando por la calle. Si no tienes coche eres un pringao.

De repente, un vehículo parece ir contra el sistema americano. Circula sin luces y a toda velocidad por Alton Road, saltándose todo semáforo que halla en su camino. Pocos segundos después, las sirenas de un coche de policía anuncian que habrá movida. La patrulla circula a toda velocidad, y detrás del primer coche pasa uno, y otro, y otro, y otro... conté 15 hasta que me cansé. Los demás coches se apartan del asfalto para no molestar y la gente se agolpa preocupada en la acera. Se trata sin duda de una persecución policial en toda regla. No podía asistir a algo más peliculero en el ideal escenario de Miami.

Perdone, ¿el avión para Estados Unidos?

jueves, 28 de abril de 2011

Estando en el mostrador de facturación de Iberia, se acerca una señora con cara de despistada y le pregunta a la azafata: "Perdone, el avión para Italia, ¿es aquí?". No me quiero ni imaginar los dramas que pasaría esta pobre mujer si tuviera que soportar todos los trámites que hay que seguir para ingresar en Estados Unidos. El viaje de tu casa a suelo americano es una carrera de obstáculos engorrosa, exagerada y, en muchos aspectos, innecesaria.

El camino más sencillo para acceder al país es ir como turista (menos de 3 meses). Si vienes de España, antes de ir al aeropuerto hay que solicitar (y pagar) la ESTA, una autorización que te otorga el gobierno americano imprescindible (aunque no determinante) para entrar al país. Una vez en el aeropuerto de salida, hay que hacer la facturación. Le azafata me pide los datos de la ESTA, específicamente donde voy a residir en primera instancia cuando llegue a USA. Le doy la dirección, pero me falta un dato esencial: ¡el código postal de mi hospedaje!. Y me dicen que sin ese dato no me dan la tarjeta de embarque. Santo Internet en el móvil, si no pierdo el avión y me quedo en tierra.

Una vez pasados los filtros habituales, siguiente obstáculo: una señorita de la compañía con la que vuelo, en mi caso American, me tiene que hacer preguntas cruciales para la seguridad, del tipo: ¿Llevas baterías o pilas? ¿Cuánto hace que compraste tu cámara? ¿Dónde y cuándo has hecho la maleta? ¿Te ha ayudado alguien a hacer la maleta?.

Después de responder, te dan un formulario de aduanas, para rellenar y entregar en destino. Nuevamente, las preguntas no tienen desperdicio: ¿Has visitado últimamente una granja o pradera? ¿Traes contigo tierra? ¿Portas agentes de enfermedades?

Para ir a Estados Unidos hay que hacerlo con tiempo. Se requiere estar una hora y media antes de la hora de salida del avión en el mostrador de embarque. Eso sí, antes de entrar, la misma señorita de antes tiene que rematar su investigación: ¿Con quien estuvo su equipaje de mano mientras esperaba? ¿Le ha metido alguien algo?

Antes de aterrizar, en el avión ponen un vídeo con los siguientes pasos a llevar a cabo en el aeropuerto americano. Primero, el control de pasaportes. Más de media hora de cola para que un agente federal te haga otro exhaustivo examen: ¿De dónde vienes? ¿Cual es el motivo de su visita? ¿Cuánto tiempo te quedas?; además de hacerte un escaneo de ojos, una foto, te pillan las huellas dactilares...

Ya queda menos, un último paso: el control de aduanas. Un agente al que entregarle relleno el papel de aduanas, con el miedo a una posible revisión eventual de tu equipaje y de que lleves algo que no has declarado. Yo llevaba una tableta de turrón de Alicante que por supuesto no había declarado, ni imaginarme quiero el haber tenido que explicarle al agente qué era aquella cajita envasada al vacío. Finalmente, me permite la salida: Siga la línea de puntos verdes (si me llega a decir que siga la de puntos rojos me hubiera asustado).

Por cierto, igualito que la vuelta a España. Ni un solo papeleo ni tanta tontería, y cuando recojo la maleta en Alicante me dice el guardia civil:
"¿Ereh ehpañó?" "Sí"
"¿Llevah argo dentro?" "No"
"Venga, se sale por ahí"

Así da gusto.

Lugano, un lago

lunes, 25 de abril de 2011

No hay mejor nombre para Lugano, letras oportunamente reordenadas de "un lago", pues efectivamente la pequeña ciudad suiza, de apenas 60 mil habitantes, se reordena y moldea en torno a su inmenso lago, el lago Lugano. Si hace sol, el lago se ve, y la gente se baña en sus aguas azules, se broncea en sus playas, coge los ferrys para ir de una punta a otra, se siente pequeño rodeado por las gigantes montañas que protegen la ciudad, y camina por el lungolago, el paseo de color verde junto al parque Civico y de color gris junto al centro.

Si no hace sol, el lago no se ve, y la gente se refugia en sus acondicionadas casas, se protege de la lluvia en las calles porticadas del centro, rueda veloz en sus bicicletas para empaparse lo menos posible o queda para cenar una buena fondue de queso.

Lugano es la ciudad italiano-parlante más grande de Suiza, con idioma transalpino pero precios helvéticos. Pequeña, majeable y tranquila, se sitúa entre las 10 ciudades con más calidad de vida del mundo. Su belleza es extrema, por su privilegiada geografía, símbolo de todo el país: altas montañas nevadas y enormes lagos interiores. Su lago le da la vida, confiere su personalidad, monopoliza el vídeo y, por supuesto, le ha dado el nombre.

Los sarcófagos rusos

martes, 19 de abril de 2011

¿Qué se esconde dentro de un sarcófago? Una momia sería una respuesta correcta pero incompleta. Los sarcófagos, cual matrioska a lo egipcio, encierran capas y capas de sorpresas. Dentro de un sarcófago, generalmente de piedra, se esconde otro sarcófago, normalmente de madera, y dentro puede haber hasta un tercero, para que el cadáver amortajado no se escapase. Se trataba de algún modo de proteger al faraón incluso después de su muerte.

Pero no sólo eso. Dentro del ataud funerario, y como veneración póstuma al difunto, tenían cabida todo tipo de objetos, para que el alma disfrutase en muerte tanto como lo había hecho en vida. Así, eran habituales estatuas del dios Osiris, símbolo de la resurreción, junto con un papiro que repasaba en jeroglíficos la vida del homenajeado; también enterraban 4 vasijas con los órganos del difunto, un escarabajo con función de amuleto, 365 estatuillas momiformes llamadas Ushtabi, una por cada día del año, objetos de labranza, estelas funerarias... Y por si no quedaba hueco, los sarcófagos se disponían en mausoleos donde también se han encontrado pan, bebidas, vasijas, barcos, armas, hasta figuras de Tauret, el dios de la fertilidad que quedó inmortalizado en Lost en la estatua gigante de 4 dedos.


Todo ello queda expuesto en el impresionante museo egipcio de Turín, el segundo más importante del mundo después del de El Cairo, ambición coleccionista del rey Carlos Félix de Saboya en el s XIX. Desde entonces, el edificio, ubicado en el centro de la ciudad, ha aumentado su colección con piezas únicas, como las estatuas de Sekmet, la diosa de la guerra con cabeza de león coronada por un disco solar; esfinges metáfora del faraón, con cuerpo de león y cabeza de hombre, halcón o carnero; y la inigualable figura de Ramses II, el faraón que gobernó durante 66 años.

Gran Torino

sábado, 16 de abril de 2011

Turín en español y piamontés, Torino en italiano. Me gusta más Torino, un nombre que recuerda la potencia y lujo del coche al que Clint Eastwood hizo protagonista principal de su película de 2008. Torino, como el coche, tiene clase, es una ciudad que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos conservando los hitos de su célebre pasado.


Torino ha sido terra mater de reyes, desde Carlos Manuel IV al primer monarca de la unificada Italia, el referente Vittorio Emmanuele II. Primera capital del reino, sus principales edificios reflejan esta época dorada con colosales construcciones como el Palacio Real, el Palacio Madama o el Palacio Carignano, que fuera sede del primer parlamento italiano. Obras ingentes de la Gran Torino, de una grandiosidad que embauca. Torino sorprende por la amplitud de sus enormes plazas, por los cientos de arcos que crean calles porticadas, por tener una iglesia en cada esquina, por su empedrado suelo o por la multitud de cables que enredan la ciudad para que los antiguos tranvías naranjas puedan circular.

Pero Torino no se ha quedado atrás. Los Juegos Olímpicos de invierno que se celebraron en la ciudad, en 2006, le han dado un nuevo impulso. Los Alpes han revitalizado a Torino, unos Alpes que están tan cerquita pero que tan difícilmente se ven por esa bruma permanente que recubre la ciudad. Torino se ha modernizado, ya tiene metro, un metro limpio y seguro que además circula sin conductor. Torino es sede cultural e industrial (con empresas como la Fiat, Martini o Ferrero), referente con museos como el egipcio, y sede de eventos como su famosa feria del chocolate. Todo ello con la alargada sombra de una mole que todo lo cubre y los verdes paseos que se disfrutan a lo largo del archiconocido por los amantes de los crucigramas río Po.

Torino es grande. Es el pasado y el presente, es el Torino y la Juve, es una visita obligada en el norte de Italia.

Jack Vs Locke

jueves, 7 de abril de 2011

Si Jack y Locke, los dos polos más opuestos de Perdidos, hubieran caido en la catedral de San Juan Bautista en Turín, habrían prolongado sus discrepancias sobre las creencias al enfrentarse a la conocida como Síndone o Sábana Santa, el supuesto lienzo con el que se recubrió a Jesucristo tras la crucifixión.

Locke, el hombre de fe, reconocería sin problemas en la sábana las marcas del cuerpo de Cristo, unas manchas rojas que impregnan la tela y que supuestamente representan las piernas, los brazos cruzados con sus muñecas sangrantes por el clavo y la cabeza del hijo de dios. Locke creería en los dos mil años de antigüedad de esta reliquia; y en el rostro que aparece en el negativo de una foto de la sábana tomada en 1898, negativo que está expuesto en la catedral y donde se aprecia, con un hiperrealismo extremo, las facciones de la cara, la corona de espinas, el pelo largo y la barba.

Jack, el hombre de ciencia, por su parte, no se creería nada de una sábana que permanece encerrada en un gran cofre aislada del público, y que la Santa Sede ha restaurado en el año 2000. Jack preferiría creer en las pruebas de radiocarbono que se le han hecho a algunas hebras de la síndone, que la han datado mucho más joven de lo que Locke creería: el carbono ha dictaminado que como mucho la sábana procede de la Edad Media.

Locke pensaría que la sábana ha llegado a Turín por una razón, y animaría a sus seguidores a presentar su devoción por este paño porque ese sería su destino. Jack se dejaría de tonterías y trataría de salir de Turín como fuese, porque qué diantres hace él allí. La Sábana Santa, como Jack y Locke, generan detractores y partidarios por igual, y divide a investigadores y religiosos, a ateos y devotos, a hombres de ciencia y de fe, a la razón y al corazón; su origen, como el de La Isla, está y seguirá plagado de misterio.

La mole le mola

lunes, 4 de abril de 2011

El símbolo de Turín es una mole, es decir, por definición, un bulto grande o corpulento. No es a priori muy atractivo decir que tu símbolo es un bulto. Pero esta mole es una mole que mola. La Mole Antonelliana lleva siendo la atalaya más alta de Turín desde 1889, el bulto molón del que los turineses de sienten más orgullosos, y el monumento que mola a los colectivos más diversos.

La mole le mola a los arquitectos, que admiran a Alessandro Antonelli, el constructor que fue capaz de transformar el proyecto inicial, una sinagoga de 66 metros de altura, para elevarlo cien metros más y convertir a la construcción que lleva su nombre en el edificio de ladrillo más alto levantado en su momento, con 167 metros.

La mole le mola a los fotógrafos, que buscan la postal perfecta en un día soleado desde el Monte Capuccini, con la Mole destacando su gigantesca cúpula sobre el resto de edificios de Turín y con la preciosa estampa de los Alpes nevados al fondo; o que acceden al mirador del edificio, ubicado a 100 metros sobre el suelo, para tener la mejor vista desde el interior de la ciudad.

La mole le mola a los que buscan emociones fuertes, pues es toda una aventura subirse a su ascensor central, totalmente acristalado para ascender 75 metros en medio de la nada. Y mirar para arriba y ver por qué agujero tan pequeñito tiene que caber ese elevador que no para de subir.

La mole le mola a los cinéfilos, pues desde el 2000 acoge el Museo Nacional del Cine, un espacio expositivo de 5 plantas con, entre otras muchas atracciones, carteles que repasan toda la historia del cine contextualizada con la historia del mundo, atrezzo de tamaño gigante utilizado en algunas películas, y salas que repasan todos los géneros cinematográficos a nivel italiano e internacional.

La mole le mola a los numismáticos, pues desde que el euro entró en Italia la efigie de la Mole representa al país en las monedas de dos céntimos.

Y por último, la mole le mola a los viajeros de culo inquieto que, como el menda lerenda, disfruta de este bulto cada vez que visita Turín.

Que no se te olvide validar

domingo, 3 de abril de 2011

Me acerco a cualquier estación de tren de Italia. Busco el panel informativo que, tras una cristalera, indica en papel amarillento las salidas de todos los trenes de esa estación, separadas por horas e indicando las paradas. Hay muchas opciones que van a donde yo quiero, y entre la gran variedad de trenes hay que tener cuidado de no elegir el más caro. Desde la privatización del servicio ferroviario, en Italia hay muchas empresas de trenes, nacionales como Trenitalia o regionales como Tilo, más la alta velocidad del Frecciarossa.

Para comprar el billete, existe la posibilidad de ir a un quiosco en la propia estación a adquirir una modalidad de billete por kilómetros: pides uno para X kilómetros y te permite ir a cualquier parada dentro de esa distancia. Como no me queda claro, prefiero ir a las máquinas de billete rápido. Deben ser complicadas, porque una especie de gorrilla al uso está dispuesto a ayudar a los compradores, a cambio de una propina por tan buen servicio. Tampoco me fío, así que, lo más seguro aunque más lento, es esperar la cola de la taquilla y pagar al señor en la ventanilla.

Con el billete en mano, hay que buscar el tren. Miro en en panel de salidas, y mi tren sale del binario 5. Me llama la atención que en el panel haya una casilla fija para el posible ritardo, retraso que en Italia no es posible sino más bien probable. Mi tren trae 5 minutos de demora, así que no hay que correr.

Una vez en el andén, suenan los altavoces. Quedan dos minutos para la llegada. Una voz en italiano lee un mensaje incomprensible. De repente, todas las personas que estaban en el binario salen disparadas en otra dirección. Me fijo en los paneles, y me dio cuenta de que el tren vendrá pero el andén es otro. Estos cambios de última hora están a la orden del día en Italia, así que hay que correr.

Con la lengua fuera y detrás de la multitud, llego al tren y me trato de acomodar. El tren tiene dos plantas, así que como la que más mola siempre es la de arriba, subo las escaleras. El tren va repleto y apenas hay un asiento libre. Me lo quedo para mí, pero mi maleta no tiene sitio. El portaequipajes superior es tan poco espacioso que no cabe ni una maleta de mano pequeña.

El tren comienza su camino, y me relajo en mi asiento como puedo junto a mi maleta. Al poco tiempo, llega el revisor. Enseño mi billete al controllore, que lo observa y me mira con cara de pocos amigos. "Non è convalidato", me dice. Los billetes en Italia, cuando se adquieren, no están cerrados, sino que se pueden usar para ese trayecto durante 2 meses. Por ello, antes de subir al tren, hay que ir a una máquinas amarillas con aspecto viejuno, meter el billete para que se imprima la estación de origen, la fecha y la hora de imprimación, y a partir de entonces tienes 6 horas para poder usarlo. Nadie te lo explica, sólo el revisor cuando te pilla. Por esta vez, y convencido de que, a pesar de ser español, no lo había hecho con mala fe sino por desconocimiento, lo deja pasar y no me multa. Pero me advierte, la próxima vez, que no se te olvide validar.

Facile e divertente

miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Por qué elegir estudiar italiano? No parece una decisión atractiva para triunfar en la carrera profesional, pues la lengua italiana sólo la hablan unos 70 millones de personas en el mundo, siendo idioma oficial únicamente en Italia y San Marino, co-oficial en Suiza (donde apenas el 6,5% de la población la usa) y el Vaticano, y hablada escasamente en otros como Eslovenia y Eritrea. Entonces, ¿por qué me gusta tanto el italiano? Pues entre otras cosas porque es facile e divertente:

Travestirsi. Los italiano parlantes lo dicen sin tapujos, son una comunidad mucho más moderna y tolerante y allí incluso todos se animan a ir travestidos, pero eso sí, sobre todo en carnaval. Porque travestirsi en italiano significa "disfrazarse".

Stirare. El italiano es lógico y consecuente, por eso a la hora de inventar una palabra, piensan: cuando tengo una camisa arrugada, para quitarle las arrugas, en verdad lo que hay que hacer es estirar para que quede lisa, ¿no? (bueno, hay que recordar que en Italia se inventaron lo de llevar las camisas arrugadas, moda que llegó allí al menos en 2002). Pues ya está, de planchar nada, aquí se dice stirare.

Porro. Cuando en una cena con amigos te digan que una comida lleva porro, no te frotes las manos pensando en colocarte de gratis. El porro es el puerro, y si quieres de lo otro pide un spinello o canna.

Autista. Cuando en Italia o Lugano te montes en un autobús, si el conductor no te hace caso y le llamas "autista", ni se enfandará, pues ese es el nombre en italiano de su profesión. Además, estará cumpliendo con su obligación porque no se le puede molestar mientras trabaja.

Accidenti. En Italia soy muy melodramáticos, y ante cualquier situación extraña que ocurra y nos sorprenda, cuando nosotros diríamos un simple "¡caramba!", ellos parece que siempre se imaginen lo peor, y te soltarán un accidenti!

Mettercela tutta. Pues sí, tal expresión se usa en italiano, y con mucha asiduidad, y significa "hacer todo lo posible para", pero me da que la mente calenturienta de un español jamás podrá pensar en que una expresión así pueda significar lo que de verdad quiere decir.

150 años

sábado, 26 de marzo de 2011

El 17 de marzo de 1861, Vittorio Emanuele Maria Alberto Eugenio Ferdinando Luca Tommaso di Savoia-Carignano, Vittorio Emanuele II para los amigos, fue coronado como el primer rey de Italia. El país de la pizza, cuna del primer gran imperio de la historia, el romano, nunca había tenido una identidad nacional antes de esa fecha. Su anterior territorio, dividido en estados independientes, algunos controlados por la pequeña pero guerrera Austria, quedó a partir de ese día unificado.

Este año se cumplen pues 150 años de aquel suceso. Italia es, por tanto, una nación joven, pero, a pesar de ello, el país ha sabido consolidar una identidad nacional férrea, a diferencia de lo que sucede por ejemplo en España. Y eso que en Italia, al igual que en su vecino mediterráneo, cada región es diferente a la de al lado; incluso cada una posee un dialecto propio, distinto e inentendible para las demás.

Hace 150 años, Turín, ciudad natal del rey, fue elegida capital del naciente estado. Y es por ello por lo que Turín y el Piamonte han adoptado este evento como propio para celebrarlo por todo lo alto. Desde marzo a noviembre, por toda la región habrá actividades culturales, depotivas y temáticas respecto a l'Unitá dell'Italia, con programaciones especiales en museos y asociaciones. Cursiva
El sentimiento italiano desborda las calles de Turín. Todos, absolutamente todos los comercios de la ciudad tienen una pegatina decorando su escaparate con el logotipo de la tricolore. Algunos lo llevan al extremo y monopolizan su negocio con los colores verde, blanco y azul, metaforizando su bandera con globos, pasteles, helados y hasta en abrigos.

Las calles están llenas de guirnaldas, de banderas italianas, de luces que pintan edificios, de carteles y pantallas luminosas que irradian italianismo. Los italianos están orgullosos de su país, y no tienen reparos en demostrarlo. Algo que en España sólo ha ocurrido cuando ganamos el Mundial. ¿Por qué está diferencia? Ah claro, ya está, debe ser que Italia lo ha ganado 4 veces.

No fallan

martes, 22 de marzo de 2011

Se acabaron las Fallas. Valencia echa el cierre el 19 de marzo a un año de preparativos con una traca final de 3 días de locura. Tres días para quemar una ciudad que está de fiesta, una fiesta donde predomina el olor a pólvora por las calles, unas calles por las que pasear se torna complejo tratando de evitar ora la marabunta de gente, ora los petardos ensordecedores y molestos que lanzan los niños a todas, y digo a todas, horas. Las fallas no fallan. Predomina el buen ambiente y la fiesta en la calle. ¿Qué qué es lo que se hace en Fallas? Dada su gran variedad de posibilidades nada mejor que hacer una lista para no perderse un detalle.

Ver las fallas. Las fallas son esos monumentos de poliespan que abarrotan cada plaza de Valencia. Cada barrio expone 2, el gigante y uno infantil, y su temática, aunque me la esperaba mucho más crítica, era muy variada (la televisión, deportes, y otras muchas de difícil interpretación). Los personajes más repetidos, Zapatero y Rita Barberá, la alcaldesa. Su elaboración conlleva todo un año de preparación por parte de un maestro fallero. Se disponen el día 15, con lo que apenas hay 4 días para intentar ver las más de 400 dispersas por toda la ciudad. Todas las fallas entran en un concurso, de la que resulta ganadora una el día 18, aunque, como en las elecciones, a pesar de haber un único ganador, todas parecen ganar, pues hay premios secundarios (ingenio, infantil) y todas exponen un baluarte con destacando con orgullo su posición, fuere cual fuere.

Sentir la Mascletá. Todos los días a las 14.00 en la plaza del Ayuntamiento se hace la guerra. Una hora antes la gente se atrinchera, nunca mejor dicho, alrededor de un cubículo enrejado que aloja en su interior cientos de kilos de pólvora presta para ser explosionada. En apenas 10 minutos todo que quema, el suelo tiembla, el corazón palpita y las bocas quedan boquiabiertas doblemente para no dañar los oidos y para expresar la emoción de este caos controlado. Un vídeo para recordar la traca final:


Ver un castillo. Los castillos de fuegos artificiales tienen lugar a diario a la 1 de la madrugada. Cada noche distintos, se lanzan en al antiguo cauce del Turia y el más largo y espectacular en el del día 18, la Nit del foc, más de 20 minutos de cohetes y petardos de colores, alguno cayendo pausadamente con un pequeño paracaidas. Lo más importante, sin duda, saber cuándo terminan: dos petardazos finales y un aplauso generalizado.

La ofrenda. El 17 y el 18, por la tarde, se organiza un desfile en el que cada falla, ordenadamente, procesiona en una especie de carrera oficial con final en la Plaza de la Virgen, detrás de la Catedral. Las falleras lucen sus trajes, caros carísimos, con sus característicos peinados, que son postizos y que tienen que mantener durante una semana (duermen boca abajo); y los falleros llevan un curioso traje que recuerda al de un pirata, al son de una banda que toca canciones típicas (aunque sean alicantinas como mon'anirem al Postiguet). Todos llevan claveles a la virgen, que al llegar a la plaza, entre lágrimas de los falleros, serán dispuestas en una estructura de madera gigante que formarán un espectacular manto para la Cheperudeta (así se llama cariñosamente a la Virgen de los Desamparados).

Las luces. La calle es protagonista, también, de otro concurso: el de la iluminación. Cada barrio decora sus vías con luces, aunque siempre siempre gana la de Russafa, que se gasta un pastizal en formar una espectacular estructura. Cada tarde, a las 8, se enciende ceremonialmente con música de fondo muy muy mística, un evento que acoge a multitud de interesados como se ve en el vídeo.



La cremá. El fin de fiesta, la noche del 19, el día más triste para los valencianos. Las fallas se queman, siempre rodeadas por un dispositivo de bomberos que riegan las edificios, muchas veces muy próximos al monumento. Un año de preparación que arde en unos segundos, cuando la fallera mayor, a lágrima viva, enciende la mecha que marca el final de la fiesta. No todo se reduce a cenizas: la falla que gana puede salvar un pequeño muñeco, el ninot indultat, que se guardará en un museo.

Y más y más. Las fallas dan para mucho. Los guiris se ponen un pañuelo de cuadros azules, que ningún valenciano lleva; por las noches, si no te cuelas en algún casal de esos privados con ambiente bastante cerrado, existe la posibilidad alternativa de que cada falla monta una paellada, para no limitar el comer arroz en el almuerzo, y una verbena para bailar hasta las tantas; y a la vuelta, nada mejor que desayunar, pero sin equivocarse: lo típico no son los churros, sino los buñuelos de calabaza. Y si no se ha conseguido ligar, no hay problema. Como dice el refrán, "Si en Fallas no follas, en Pascua no fallas".

La mayor torreta del mon

martes, 8 de marzo de 2011

No podía ser de otra manera. Alicante, la millor terreta del mon, ostenta la mayor torreta del mon. Hay que viajar un poco al sur de la provincia, a Guardamar del Segura, un municipio eminentemente playero, para encontrarnos una antena de radio que, por su ubicación cercana al mar y alejada de montañas, se puede divisar en un día claro desde más de 50 kilómetros de distancia. Lo que hace especial a esta torre es que, con sus 370 metros de altura (50 metros más que la Torre Eiffel, por ejemplo), es la construcción más alta de toda España.

Es decir, no hay nada en España construido por el hombre que supere en altura, desde su base hasta su tope, a la torreta de Guadarmar. Normalmente, la clasificación famosa es la de los edificios más altos, que a día de hoy en nuestro país son las 4 torres de Madrid y el hotel Bali de Benidorm. Pero, para este ranking, se considera edificio a aquella estructura que tiene más de un 50% de su superficie destinada a uso humano (vivienda, oficinas...). Este criterio deja fuera a otras construcciones destinadas a comunicaciones o a uso industrial, y en concreto hay 6 (como se puede ver en este gráfico) que superan a los citados edificios.

La torre de Guardamar presume de record de altura desde que se construyera en 1962, y es también la construcción de uso militar más alta de toda Europa. Su altura asombra, pues yergue su figura en un entorno diáfano que aún la engrandece más. Hoy pertenece a la Armada Española y su altura se justifica en su utilidad: da servicio a los submarinos que salen de Cartagena, y que necesitan de una antena emisora de un tamaño enorme según nosequé ley física para transmitir ondas de radio de gran longitud que les lleguen bajo el agua a grandes profundidades. Lo curioso es que dicha antena se controla desde la base militar de Rota.

Y es que su historia emana de los Estados Unidos, que la construyeron durante la Guerra Fría según las concesiones que el régimen otorgó a los yanquis, para dejar de usarla después de la Guerra del Golfo. Es por ello por lo que la antena es conocida como "La torre de los americanos". Su peculiaridad bien merece una visita, sin dejarse engañar por el cartel de la puerta que le otorga 10 metros más de los que en verdad tiene.